El viaje de dueño a empresario: el desafío de crecer y evolucionar

Finanzas

Admiro la capacidad de esos propietarios de empresas que se adelantan a los acontecimientos y toman decisiones oportunas que les permiten capitalizar oportunidades.

Ser dueño o titular de una empresa, en muchas ocasiones, supone una tarea solitaria. No hay nadie que acompañe en las decisiones del día a día. El fundador tiene puestos varios sombreros a la vez. Es un todo terreno que está en la operativa diaria.

Llevar adelante una empresa supone contar con una serie de habilidades que no son necesariamente desarrollar bien la operación. Se trata de aprender en el camino las habilidades para llevar el negocio a otra fase.

Vengo de una ciudad del interior de Uruguay a la que, quienes somos de allí, llamamos “pueblo”. Pero si los que no son del lugar nos dicen que es un pueblo, nos ofuscamos. Una vez, un empresario local me dijo: “Acá, si te agrandas demasiado, el pueblo te condena”. Otro agregó: “Pero, ojo, porque, si te va mal, también te condena”. Y no creo que esto se trate solo de mi pueblo.

¿Te resuenan estas frases?

La primera supone una restricción muy grande para las aspiraciones de crecimiento y, sobre todo, para quienes soñamos en grande y pensamos en cambiar de fase, en llevar el negocio a otro nivel. Entonces, claro, a fuerza de sentir esta “condena”, al final nos encontramos levantando y bajando la persiana del comercio, día tras día, a la misma hora, de la misma manera, saludando al mismo vecino comerciante.

Pero, del otro lado, al parecer, también somos bastante exigentes con el éxito, porque consideramos que, si vamos a hacer algo, tenemos que hacerlo bien para evitar el doble impacto: el fracaso y la condena.

¿No será que estamos adoptando un camino incorrecto en el proceso de generación de negocios?

Me afilio a la teoría de no mirar el éxito como un destino; sino como un viaje con aciertos y fracasos, que nos permiten aprender y mejorar. En el mundo del desarrollo de software y la cultura de empresas ágiles, se busca fallar rápido, diagnosticar y corregir los errores.

Es necesario que el propietario identifique en qué etapa se encuentra y haga una pausa para evaluar las claves que le permitirán un salto hacia la siguiente fase.

Si aún se encarga de casi toda la operativa, es esencial que conozca los costos fijos y variables; ordene la información contable para detectar oportunidades de mejora; y realice análisis de rentabilidad para identificar fallas en precios o costos.

Para ir a la siguiente fase debe comenzar a delegar responsabilidades. Esto trae los desafíos de definir roles y rodearse de personas más capacitadas que él en ciertas áreas.

Para avanzar de fase hay cuatro acciones clave en las que enfocarse:

  • Delegar responsabilidades en encargados de unidades funcionales.
  • Definir objetivos claros para cada uno de estos roles.
  • Contar con indicadores de gestión para evaluar resultados.
  • Solicitar reportes de gestión para medir el desempeño de cada área.

¿Ya comenzaste el viaje de transformación de dueño a empresario? ¿Cómo lo estás viviendo?

 

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